El antiguo lavadero municipal de Hortaleza: un vestigio de la vida rural en Madrid.
Entre los rincones más desconocidos de Madrid se encuentra un testigo excepcional de la vida rural de un pueblo: el antiguo lavadero municipal de Hortaleza, el único que se conserva en toda la capital. Inaugurado en octubre de 1931, este pilón se levantó con donaciones de los vecinos y destacaba por tener agua corriente, una innovación para la época en la que la mayoría de los hogares carecían de este recurso.
En aquel entonces, las mujeres de Hortaleza acudían a precarios lavaderos en arroyos como el de Rejas para lavar la ropa a mano, ya que el agua llegaba a las casas gracias a fuentes públicas. Con el paso del tiempo, el lavadero se convirtió en una fuente de salud, con tres pilas que se utilizaban para lavar, aclarar y desinfectar la ropa de infecciosos en un Madrid afectado por enfermedades como la tuberculosis y el tifus.
La historia del lavadero está estrechamente ligada a la memoria de las mujeres del pueblo, quienes lavaban la ropa blanca de familias acomodadas de Madrid desde el siglo XVII. Además, el lugar se convirtió en un enclave habitual para estancias de verano de familias acomodadas, aristócratas y altos cargos, gracias a su cercanía con la Villa y la abundancia de arroyos.
A medida que las lavadoras se popularizaron, el uso del lavadero fue decayendo hasta cerrar definitivamente sus puertas a principios de los años 80. Sin embargo, en 2016, se redescubrió este espacio histórico durante unas jornadas de historia local, despertando el interés de vecinos y especialistas en lavaderos históricos.
En noviembre de 2025, la Junta Municipal de Hortaleza aprobó por unanimidad una proposición para rehabilitar y mantener el antiguo lavadero, reconociendo su valor histórico, social y simbólico, especialmente ligado a la historia de las mujeres del pueblo. A pesar de estar en la lista de pendientes, el lavadero sigue en pie, testigo de un Madrid que alguna vez lavaba toda la ropa a mano.
FUENTE



Publicar comentario