El Tribunal de Cuentas alerta sobre la viabilidad comprometida de Casa Árabe y deficiencias de control.

El Tribunal de Cuentas ha llevado a cabo una fiscalización de Casa Árabe, en la que ha identificado carencias significativas en el control interno del consorcio. Estas deficiencias también afectan a la contratación y han llevado a una situación financiera crítica que pone en peligro la viabilidad de la institución.

Según el informe del Tribunal, Casa Árabe carece formalmente de un sistema completo y estructurado de control interno, lo que impacta en diferentes áreas como la gestión económico-financiera, la contratación, la organización del personal y la seguridad de la información. Además, se destaca la existencia de resultados negativos recurrentes, cercanos al millón de euros anual, con gastos de gestión ordinaria de 3,2 millones de euros en 2023 y 3,3 millones en 2024, que han sido compensados mediante el uso del remanente de tesorería.

La entidad se encuentra en una situación financiera crítica, especialmente si no se toman medidas para la conservación del inmueble de la sede en Madrid. El informe también señala que Casa Árabe no dispone de un seguimiento adecuado de las actividades desarrolladas ni de contabilidad analítica para obtener información sobre los costes por actividades, ni de indicadores de gestión para mejorar la calidad de la información contable.

Además, se mencionan debilidades en materia de personal, ya que no hay un instrumento formal que establezca una relación de puestos de trabajo y procedimientos para la provisión de vacantes y selección del personal. La contratación menor realizada no se ajusta a las obligaciones legales y el consorcio no ha recibido la dirección, asistencia técnica y supervisión necesarias del Ministerio de Asuntos Exteriores para constituir un instrumento eficaz.

El Tribunal de Cuentas recomienda al Ministerio de Asuntos Exteriores que ejerza un control pleno de eficacia sobre el consorcio para que sirva como un instrumento eficaz de la diplomacia pública española. Asimismo, insta a realizar un estudio de viabilidad financiera riguroso con un plan de contabilidad analítica y a elaborar un catálogo de puestos de trabajo bien definidos, incluyendo las remuneraciones del personal.

En medio de estas carencias e irregularidades, se destaca la actuación de la dirección actual de Casa Árabe, que está orientada a corregir algunas de las deficiencias detectadas. La dirección del consorcio experimentó una reestructuración en 2024, con la salida de la exdiputada Irene Lozano de su cargo de directora, quien fue reemplazada por el exembajador de España en Kuwait, Miguel Moro.

FUENTE

Constanza Sanchez

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