Revisión y refuerzo en prevención para niños en el Centro de Salud Sanchinarro.
Tania y Vicente han acudido a la consulta de pediatría del Centro de Salud Sanchinarro con su hijo recién nacido, también llamado Vicente. Su objetivo es realizar una revisión para asegurarse de que todo va bien y compartir las experiencias que han tenido en casa, buscando consejos para mejorar. Esta visita se enmarca en el nuevo Plan de Salud Infantil de la Comunidad de Madrid, que ha sido diseñado para reforzar el seguimiento a los niños e introducir importantes novedades en prevención y promoción de la salud desde el primer mes de vida hasta la adolescencia.
Una de las principales actualizaciones del plan es la inclusión de una revisión adicional, con un total de 15 consultas programadas, una más que en el plan anterior. Esta medida permite intensificar la labor preventiva en aspectos cruciales. Por ejemplo, hasta los 15 meses se hace especial hincapié en la prevención del síndrome del niño zarandeado, educando a las familias sobre los riesgos de las sacudidas bruscas para calmar el llanto, que pueden provocar graves lesiones cerebrales.
Durante estas revisiones, se monitorea el desarrollo del niño en sus aspectos más esenciales. La pediatra María Márquez Rivera explica la importancia de revisar el peso del niño para asegurarse de que esté bien hidratado, mientras que la enfermera Laura Borrego Villegas detalla el proceso de medición y seguimiento.
Además, se brindan consejos a las familias, como la importancia de evitar el uso de pantallas en niños menores de 2 años. A partir de los 15 meses, se incorpora un cuestionario para la detección precoz de trastornos del neurodesarrollo, una herramienta fundamental para intervenir tempranamente.
La renovación del plan se extiende a lo largo de toda la infancia, con novedades como la derivación automática a las Unidades de Salud Bucodental de atención primaria desde el nacimiento hasta los 6 años, y hasta los 14 años. Entre los 2 y los 4 años, se promueve la lectura en voz alta, beneficiosa para el desarrollo cognitivo y el vínculo familiar.
A los 9 años, se enfatiza en el desarrollo puberal y en el buen uso de internet y las redes sociales. A partir de los 12 años, se introduce la educación afectivo-sexual y se proporcionan herramientas a los padres para detectar señales de alarma ante adicciones, previniendo hábitos tóxicos como el vapeo, el tabaco y el alcohol.
Finalmente, en la revisión de los 14 años, se contempla el descubrimiento precoz de problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad. Este seguimiento pediátrico integral del sistema público madrileño acompaña a las familias en cada etapa, adaptándose a los retos de cada edad para formar adultos sanos.
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